3 días en México dan para hablar de muchas cosas
Emprendí este viaje con pocas ganas, lo reconozco. Pasaban cosas importantes en mi tierra estos días que no me apetecía perderme, y teniendo en cuenta que cada día me vuelvo más vago, el panorama no era muy bueno.
Si a eso le sumamos que la estancia en Veracruz es previsible que no tenga mucha productividad para Dicampus, hoy debería estar rendido, triste y decepcionado. Sin embargo, me acabo de comer unos buenos tacos, he estado en el gimnasio por la tarde y tengo una buena agenda de contactos para los próximos tres días. Mi ilusión, mis ganas y mis pilas están a tope.
Y además de por la comida, el ejercicio y de que yo siempre lo veo todo en positivo, lo que me ha dado fuerzas ha sido una charla que he tenido con Laura (la chica de internacional de Asturex) y con Fernando Fominaya (Gerente de Treelogic).
Esa conversación ante un capuchino estilo DF, es decir, un café con leche de los de toda la vida, ha reforzado opiniones que he escuchado a varias personas en este viaje.
Las reflexiones que ellos hacen (entendido ellos como los no empresarios) apuntan a la poca cualificación de los que dirigimos empresas, a nuestra poca visión. No entienden el funcionamiento de algunas de las asociaciones empresariales que nos agrupan (yo tampoco) y reflexionan sobre la importancia de exportar y explorar mercados. Hablan de lo importante que es colaborar y se van a ese mito extendido que dice que los empresarios asturianos no colaboramos.
Ante esto, seguramente debería defenderme, pero no. No lo haré. Es que tienen razón. Es que quien lo dice se ha pasado 15 años en 3 ó 4 países, habla 3 idiomas, lee los libros en inglés y tiene una cultura que a todos nos gustaría igualar.
Por tanto, quien opina merece todo mi respeto. Como no lo va a tener si es más culto, más inteligente y está más viajado que yo.
Saben, la clave está en que los empresarios dejemos que estas personas tomen el mando de las organizaciones, que ellos orienten las estrategias y que nosotros nos apartemos y aportemos eso que creo que sabemos hacer mejor, EMPRENDER e INTUIR.
Yo, personalmente no soy empresario por ser muy inteligente o estar muy preparado. Lo soy por tener instinto y por saber poner en marcha proyectos emprendedores que se convierten en sólidos.
Me ha quedado muy largo este post, pero es que tenía varias cosas que decir. Resumo en una frase.
Estoy feliz por haber podido reflexionar con gente más inteligente que me dan otra visión y que me llenan de fuerzas para indicarme cuál es el camino correcto.
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